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El Cabildo presenta la primera Guía para el Uso No Sexista del Lenguaje en el Ámbito de la Cultura

La Consejería de Cultura del Cabildo de Gran Canaria presenta la primera Guía para el Uso No Sexista del Lenguaje en el Ámbito de la Cultura. Se trata del primer documento de estas características en Canarias, promovido por el Servicio insular de Museos y el departamento de Comunicación de la Consejería insular de Cultura. El objetivo es proponer soluciones a los problemas y ausencias detectados en el lenguaje a la hora de visibilizar a las mujeres en la cultura, intentando mejorar el discurso desde una perspectiva feminista.

La guía ha sido elaborada por Abenchara Álamo Bolaños, artista plástica, trabajadora social, experta en igualdad y criminóloga. También es autora del Informe sobre la Aplicación de la Ley de Igualdad en el ámbito de la Cultura de Gran Canaria, presentado en junio del pasado año, e impulsado por el mismo Servicio insular de Museos. El documento se presentó este viernes, día 22 de marzo, en la Casa-Museo Pérez Galdós, al equipo multidisciplinar que integra todos los centros culturales de la Consejería de Cultura del Cabildo de Gran Canaria que dirige Guacimara Medina Pérez.

“Esta guía es uno de los múltiples trabajos emprendidos desde la Consejería de Cultura, en particular desde el Servicio de Museos, atendiendo a esa máxima de igualdad real entre mujeres y hombres”, informó la responsable insular de Cultura. “Dentro del ámbito cultural, es importante que las mujeres estén presentes, no solo en la propia actividad cultural, como artistas o como creadoras, sino también en la sociedad en general, donde muchas veces cuesta que el acceso a la cultura se produzca en igualdad de condiciones, para la mujeres y para las niñas. Por eso, es importante que sea toda la ciudadanía la que participe en este cambio de paradigma impulsado desde las instituciones”, afirmó Guacimara Medina.

Para la redacción de esta guía, Abenchara Álamo explica que “se han seleccionado publicaciones reales, actuales y vigentes del ámbito de la cultura del Cabildo de Gran Canaria para poder plantear soluciones concretas al uso del lenguaje sexista”.

El objetivo final es que el documento se utilice como manual de buenas prácticas, tanto por el personal que trabaja en la gestión jurídica, económica y presupuestaria, como por el que se encarga de la organización de las actividades culturales, la comunicación y difusión de las mismas. También es importante que se tenga en cuenta su empleo por parte de todas las personas que realizan algún tipo de actividad cultural o artística en el ámbito insular.

Alicia Bolaños Naranjo, jefa del Servicio insular de Museos, justifica la elaboración de la guía, “con el fin de aplicar la ley orgánica para la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres, a través de la utilización de un lenguaje sin sesgos sexistas en los documentos administrativos y en las programaciones culturales de la Consejería de Cultura del Cabildo de Gran Canaria, tal y como señala el artículo 14.11 de la citada ley al regular los criterios generales de actuación de los poderes públicos”.

“Si bien existen numerosas guías sobre lenguajes inclusivos en las Administraciones Públicas”, continúa explicando Alicia Bolaños, “no hay tantas relativas específicamente en el ámbito cultural, y aún se producen muchas invisibilizaciones sobre la aportación de las mujeres en dicho ámbito, no solo por omitir su obra en exposiciones u otras actividades culturales, sino también en la utilización del lenguaje, por lo que la guía se considera otro instrumento más a utilizar en la erradicación de la brecha de género en la cultura”.

Presentación guía de lenguaje no sexista en cultura

Soluciones concretas para casos reales

La guía se divide en dos bloques: en el primero, se analizan documentos de carácter administrativo que corresponden a lecturas de textos de convocatorias, contratos, convenios y bases de premios del portal de transparencia del Cabildo de Gran Canaria. Y en el segundo, se analizan textos de las páginas webs y redes sociales de la Consejería de Cultura del Cabildo de Gran Canaria y de los centros dependientes de ésta, así como de la agenda cultural.

La estructura que se ha utilizado para facilitar la lectura de los ejemplos analizados en la guía es presentarlos gráficamente en un cuadro que contiene dos columnas: en la de la izquierda aparece el texto tal y como se encontró en el documento analizado, y en la de la derecha, este mismo texto se presenta con las modificaciones que evitan eliminar a las mujeres del discurso.

Algunas de las situaciones que aparecen en la guía son, por ejemplo, “el perfil del contratante”, como el lugar de la página web de las administraciones públicas en el que se publica la información relativa a la contratación administrativa, tales como los anuncios de licitación, las adjudicaciones provisionales y definitivas y los pliegos de contratación. Esta expresión se sustituiría por “el perfil de contratación” para incluir, de esta manera, una forma lingüística inclusiva.

Otra muestra se produce en las actividades tradicionalmente destinadas a adultos. En este caso, la expresión “actividad gratuita para adultos”, se sustituiría por la recomendación “actividad gratuita para mayores de 18 años”. Otra posibilidad es la de añadir la expresión “público adulto”, ya que, aunque el género gramatical de la palabra sea masculino (al igual que pasa con el femenino ‘sociedad’) no es excluyente.

Vivencias personales de la cultura en femenino

Por último, y algo que hace muy especial esta guía son las vivencias que han compartido algunas mujeres que se dedican a diferentes disciplinas del ámbito cultural en Gran Canaria, y que han sido recogidas en la guía en forma de testimonio sobre cómo mujeres que trabajan en el ámbito de la cultura han podido sentir discriminación en algún momento de su trayectoria profesional.

Uno de esos testimonios es el de Alba Gil Aceytuno (saxofonista y compositora). “Me han pasado varias situaciones, pero hubo una en la que fuimos a tocar a un festival con mi proyecto ‘Alba Gil Aceytuno Aguayro’, pero se lo inventaron y lo transformaron en ‘Alba Gil Quarter’. Es mi proyecto, son mis temas, lo hago todo yo, no solo musicalmente sino a nivel organización. Cuando llegamos a este festival, tuvimos varios problemas (alojamiento, dietas, etc.) y, desde un primer momento, el organizador nunca me llamó a mí para arreglar estos problemas. Llamó a todos los componentes de la banda menos a mí, cuando yo era la única responsable porque era mi concierto y lo estaba organizando yo. Esto para mí tuvo mucho significado, como que no me vio capaz. Es verdad que yo era la más joven, pero creo que influye que era la única mujer y ahí me sentí totalmente despreciada por el trabajo que estaba haciendo, que era mi trabajo”.

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